miércoles, 4 de abril de 2012

Carta a La Tierra

En un siglo donde la tecnología ha sido una bandera en las comunicaciones, la globalización, el interés en la ecología, la intención de buenas prácticas y de buenas acciones por parte de la humanidad, considero que era preciso “aterrizar” por decirlo así, un manifiesto de buenas intenciones y acciones proyectadas en una Carta de la Tierra

Es así como se lleva a cabo  una declaración internacional de principios y propuestas de corte o tipo doctrinal, filosófico, ético y político y plasmado en movimientos sociales, es de algún modo, dejar plasmado una lucha por las libertades individuales.

La Carta a La Tierra fue promovida en el entorno de las Naciones Unidas y de sus organizaciones, traducida a más de 30 lenguas desde que fue lanzada en el año 2000. Muchos países la han promovido y ha tenido una excelente promoción desde su lanzamiento, una prueba de ello es este actual trabajo para la cátedra de Ética y Valores del Cidec en Maracaibo, estado Zulia, Venezuela.

Esta Carta en su contenido plantea los retos del planeta, al igual que propuestas de cambios y de objetivos compartidos que pueden ayudar a resolverlos.

La consistencia en el contenido de esta carta, gracias a la amplitud de sus propuestas, le ha permitido gozar de una gran aceptación mundial. Sus principios se están llevando a la práctica gracias a los movimientos internacionales civiles por lo que es conocida como la Iniciativa de la Carta de la Tierra.

A esta Carta la preceden otras que permitieron su creación. En 1982 La Carta Mundial de la Naturaleza. Esta probablemente la declaración ecológica internacional. Luego en 1987 el Informe Brundtland, Nuestro Futuro Común, hace un llamamiento a la creación de una carta que contenga los principios fundamentales para una vida sostenible. Luego entre 1990 y 1992 en la Cumbre de la Tierra en Río, se intentan establecer las bases éticas sobre las cuales se fundarían la Agenda 21 y otros acuerdos de la Cumbre. Luego entre 1993 y  1994 los organizadores de la Cumbre de Río, deciden en 1994 retomar la elaboración de una Carta de la Tierra, y lo hacen de una forma nueva, como una iniciativa de la sociedad civil, más que de organismos internacionales. Se trata de promover un diálogo mundial para formular una Carta de la Tierra que nazca desde abajo hacia arriba. Entre los años  1995 y 1999 se forma en 1997 la Comisión de la Carta de la Tierra, compuesta por 23 personalidades de varios continentes, para organizar un proceso mundial de consultas a través del que se dio forma al texto. Finalmente, en el año 2000, la versión final de la Carta a La Tierra se aprueba en la Unesco en París en marzo de 2000. El lanzamiento oficial de la Carta de la Tierra tiene lugar en el Palacio de la Paz en La Haya el 29 de junio de 2000, en un acto presidido por la reina Beatriz de Holanda.

La Carta está estructurada bajo 4 principios básicos o angulares, desplegados en 16 principios generales, desarrollados y complementados a su vez en 61 principios de detalle o de apoyo. 

Todos ellos van precedidos de un Preámbulo, y finalizan con un texto de conclusión (El camino hacia adelante).

"La protección de la vitalidad, la diversidad y la belleza de la Tierra es un deber sagrado" (Preámbulo de la Carta).

Los 4 principios básicos:

I. Respeto y cuidado de la vida.
II. Integridad ecológica
III. Justicia social y económica
IV. Democracia, no violencia y paz

La Carta finaliza con palabras prometedoras y por demás, alentadoras:

“Que el nuestro sea un tiempo que se recuerde
por el despertar de una nueva reverencia ante la vida;
por la firme resolución de alcanzar la sostenibilidad;
por el aceleramiento en la lucha por la justicia y la paz;
y por la alegre celebración de la vida.”

Finalmente, considero a esta carta, una excelente iniciativa que debe ser promovida generando sensibilidad por quienes la conocen promoviendo su conocimiento y divulgación. Este papel no solo debe recaer en las instituciones civiles, organizaciones sin fines de lucro sino también, por cada individuo en conciencia de que su presente y futuro armonioso depende de una buena relación con su entorno y en las buenas y éticas prácticas.

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